domingo, 15 de junio de 2014

Los ángeles caminan entre nosotros, descúbrelos o sé uno de ellos

      Me gustaría que compartieran una demostración de un desconocido que logró que llorara de felicidad. Realizó un pequeño milagro en Puerto Rico.

      Mientras estaba en la universidad, olvidé mi celular en el carro. Fui a buscarlo y regresé a la universidad. A la hora de almuerzo, necesitaba mis llaves para abrir el salón de estudiantes graduados. Me percato que no tengo mis llaves. Desesperadamente, empiezo una búsqueda. Visité cada rincón por el que había pasado y las oficinas que había visitado. Asustada por mi carro, verifico si las llaves están dentro del carro mirando por los cristales. Llamo al seguro y me abre el carro y no están. Pregunto en la oficina del estacionamiento si alguien encontró mis llaves y me dicen que no.  Suplico en la Oficina de Asuntos Estudiantiles que redacten un email institucional con mi situación y lo hagan llegar a todo el personal y estudiantes de la universidad (Lo cual ya he logrado antes como Presidenta de la Asociación de Estudiantes Católicos del RCM) pero como la supervisora no se encontraba no lo enviaron ni me ofrecieron ayuda. Regresé al laboratorio a llorar. Ya a las cinco de la tarde cuando casi todo el personal se ha ido, llamo a mi compañera de apartamento para que me recoja y sacarle copia a sus llaves para poder entrar al apartamento. Cuando iba a notificar en la oficina del estacionamiento que mi carro dormiría allí hasta que mis padres me trajeran las copias de las llaves de mi carro, veo en el counter mis llaves. Cuando regreso al auto, siento que un desconocido inspirado por Dios me escribió  el siguiente mensaje: (Ver foto)


   
   
   
      Algunos puertorriqueños se denigran ellos mismos cuando piensan que no vale la pena vivir en su patria por la criminalidad pero no se han descubierto el verdadero secreto de la felicidad y de cómo influir en los demás seres humanos de una manera positiva. Dicen que las malas costumbres se pegan pero las buenas también. La vida es simple:  Continuar con la misión que nos dejó Jesucristo. Qué misión podría ser más hermosa que esta? Realmente es muy sencillo, su misión en la tierra era alcanzar las utopías (amor, paz, justicia). Y para culminar, más que continuar con su misión, deberíamos intentar imitarlo y transmitir nuestras propias utopías.

"Los angeles caminan entre nosotros, descúbrelos o sé uno de ellos" Amneris Alvarado


Amneris L. Alvarado Torres, BS
Estudiante doctoral UPR-RCM
Presidenta Asociación de Estudiantes Católicos del RCM
Contribuidora en Access Blog (http://www.mun2access.com/)
amnerislinda.blogspot.com


********Autorizo que este mensaje sea distribuido. Puede ser editado según sea necesario para su divulgación.

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